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Potaje vegano de judías blancas

Preparación10 minutos
Cocción20 minutos
Tiempo total30 minutos
Nº de raciones: 8
Coste por ración: 0,31 €
Autor: Rubén Durán

Ingredientes:

  • 500 g de judías blancas secas (ver nota 7)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 4 dientes de ajo pelados y picados (ver notas 5 y 6)
  • 1 cebolla pelada y picada (ver notas 5 y 6)
  • 100 g de pimiento rojo y/o verde lavado y picado (ver notas 4, 5 y 6)
  • 200 g de tomate triturado o 1 tomate lavado y picado (ver nota 8)
  • 200 g de patata o 1 patata grande pelada, lavada y troceada (ver nota 9)
  • 2 cucharaditas de pimentón dulce
  • 1 punta de pimienta blanca (o 7 vueltas de molinillo)
  • 10 g de sal (o 6 puntas)
  • 3 clavos (opcional; ver nota 10)

Elaboración:

  • Dejar en remojo las judías durante la noche anterior (unas 12 horas bastarán) en agua tibia en cantidad suficiente para que queden cubiertas y no se sequen.
  • Volcar todos los ingredientes en la olla, cubrir con parte del agua de remojo y mezclar bien.
  • Cocer hasta que las judías estén tiernas. En mi caso, como siempre, utilizo olla rápida y 20 minutos de cocción en vitrocerámica desde que la válvula alcanza la posición deseada (la dos) hasta que apago la fuente de calor, más el tiempo de despresurización (el tiempo de bajada de la válvula sin forzarla ni enfriarla aceleradamente), con lo que estaremos aprovechando el calor residual de la vitrocerámica y ahorrando energía.
  • Rectificar de sal y pimienta al gusto. Ver nota 9.

Notas:

  1. 1 «cucharada» equivale a 15 ml (1 cuchara sopera).
  2. 1 «cucharadita» equivale a 1 cuchara de postre.
  3. 1 «punta» equivale a 1 cuchara de café/moka.
  4. Es posible utilizar tanto pimiento rojo como verde como una mezcla de ambos, aunque el pimiento rojo es más dulce, lo que va mejor para el sabor de esta receta.
  5. Tened en cuenta que si no os apetece comprar ajo, cebolla o pimiento frescos, lavarlos y picarlos, podéis recurrir a productos congelados, que ya vienen pelados, troceados y listos para su uso directo, incluso sin necesidad de descongelar; quizás su sabor no sea el mismo que el de un producto fresco, pero no contienen ningún tipo de aditivo, por lo que también son saludables. Pero si preferís usar productos frescos (lo que siempre es mejor), podéis usar la picadora para picar todo junto y evitar lloros y olores en las manos.
  6. Si a algún comensal no le gusta encontrar trocitos de ajo, cebolla o pimiento, hay tres opciones: triturar el caldo con la batidora tras la cocción (opción 1). Si utilizáis ingredientes frescos, podéis echarlos enteros en lugar de picados en el paso 2 (los dientes de ajo, incluso, sin pelar, pero lavados) y, una vez cocidos, retirarlos o servirlos en el plato de la persona que lo desee (opción 2) o, mucho mejor, retirarlos y ponerlos junto con un poco de caldo en un vaso de batidora (y con el ajo pelado si es que se añadió con piel), triturarlos y añadirlos de nuevo al cocido (opción 3), lo que engordará un poco el caldo y lo hará aún más sabroso.
  7. En el caso de las judías blancas, es posible recurrir a judías «de bote» (ya cocidas), aunque yo utilizo judías secas por los mismos motivos que en el caso de los garbanzos (ver la entrada Garbanzos cocidos (para hummus y ensaladas)).
  8. En el caso del tomate, podéis usar tomate fresco o recurrir a tomate triturado clase extra en lata, que es lo que yo hago, tal y como ya os conté en la entrada Potaje de garbanzos con chorizo y uvas pasas por todas las ventajas que os comento en la entrada ¿El tomate perfecto?: mejor en lata que fresco.
  9. Si el resultado os queda demasiado «aguado» y preferís un caldo más concentrado (aunque, con el paso de los días, el caldo de los potajes se espesa), una vez terminada la cocción, podemos seguir cociendo a fuego suave unos minutos hasta conseguir el espesor deseado. También es posible aplastar algunas de las patatas o aplicar la opción 3 de la nota 6. De todas formas, el método más «profesional» para «engordar» el caldo es añadir las patatas no troceadas, sino chascadas, es decir, terminando el corte de cada trozo empujando y rompiendo la patata para hacer que chasque, en lugar de seguir cortando con el cuchillo. De esta manera, se consigue una zona irregular en la patata que facilita la liberación progresiva del almidón durante la cocción, lo que espesa el caldo de forma natural. Pero cuidado si vais a consumir la preparación a lo largo de varios días, porque el caldo se va a espesar por sí solo con el paso del tiempo.
  10. Si se opta por utilizar clavo para aumentar el sabor y aroma del plato, no hay que olvidar retirarlo tras la cocción, ya que su sabor es demasiado intenso incluso después de cocido. Una buena opción para encontrar los clavos fácilmente es clavarlos en la cebolla partida a la mitad. Así no se perderán entre el resto de ingredientes.