En primer lugar, cascamos el huevo en un recipiente de vidrio relativamente ancho.
Pinchamos varias veces la yema para que no explote luego en el microondas, pero sin llegar a romperla.
Tapamos el recipiente con una tapadera de cristal o un plato y lo introducimos en el microondas a 350 W durante 30 segundos.
Una vez finalizados, esperamos 30 segundos de reposo sin necesidad de sacarlo del microondas ni de destapar.
Repetimos el calentamiento a 350 W durante 30 segundos.
Y volvemos a esperar 30 segundos de reposo.
Si todavía no estuviera hecho, repetir calentamientos de 10 segundos y reposos de 30 tantas veces como sea necesario hasta conseguir que el huevo esté hecho a nuestro gusto.