Vamos a empezar elaborando la masa. Para ello, abrir las vainas de cardamomo y extraer las semillas. Haciendo un pequeño corte con el cuchillo se abren bien. También se puede hacer con el mortero, aunque luego tendremos que separar las cáscaras una a una.
Calentar la leche en el microondas 2 minutos a potencia máxima, verter en un bol y añadir la mantequilla. Remover hasta que se derrita.
Si no lo estuviera, esperar a que la leche esté tibia para añadir y disolver la levadura.
Añadir el azúcar y la sal, y disolver.
Moler las semillas de cardamomo en un mortero o molinillo y añadir.
Añadir también la harina y mezclar todo bien hasta conseguir una masa ligeramente pegajosa. Una vez que se despegue de las paredes del bol, coger con las manos y pasarla a la mesa. Amasar unos 7 minutos hasta que esté lisa y ya no se pegue en las manos. Dejar reposar en un bol tapado con un paño durante aproximadamente 1 hora (debe crecer, pero no mucho; ver nota 4).
Mientras la masa fermenta, vamos con el relleno. Para ello, en un bol, mezclar el azúcar moreno y la mantequilla hasta conseguir una mezcla homogénea. Reservar.
Una vez fermentada la masa, colocar sobre la mesa y estirarla con las manos para darle una forma rectangular. Estirar bien con el rodillo, pero sin que quede muy fina (unos 4 milímetros de grosor).
Verter el relleno sobre dos tercios de la masa y repartir bien, dejando sin untar el último tercio. Doblar este tercio no untado tapando uno de los tercios que sí está untado. Doblar el otro tercio que sí está untado sobre el tercio no untado. Debe quedar un rectángulo con tres capas de masa y dos capas de relleno. Esperar unos 5 minutos a que la masa deje de encogerse.
Pasar ligeramente el rodillo y, con un cuchillo o cortapizzas, cortar tiras de aproximadamente un dedo o 1 centímetro de ancho en paralelo al lado más corto del rectángulo. Sin levantar la tira de la mesa, agarrar un extremo con una mano y, con la otra, deslizarla sobre la mesa para que todas las capas se enrollen sobre sí mismas. Después, enrollar la tira longitudinalmente como si hiciéramos un caracol, y cerrar metiendo un extremo por debajo.
Colocar sobre una bandeja de horno con papel sulfurizado y dejar reposar unos 50 minutos.
Precalentar el horno a 220 ºC arriba y abajo. Mientras, batir un huevo y pintar los bollitos con él.
Hornear durante 9 o 10 minutos con la bandeja a media-baja altura (ver nota 5).
Dejar enfriar. Antes, se puede decorar con miel y algún fruto seco troceado, como almendras o pistachos.