1/4del peso del boniato en azúcar(lustre, moreno o blanco)
1cucharaditade canela(en polvo)
1puntade sal
Elaboración:
De la masa:
En una sartén, calentar el aceite, echar la piel del limón y, una vez que empiece a dorar, retirar del fuego y desechar la piel.
Inmediatamente, añadir el ajonjolí y la matalahúga para infusionar el aceite y que tome los aromas durante 30 minutos.
En un bol, mezclar el aceite (sin colar) con la harina, la leche, el anís y la sal, y mezclar hasta tener una masa homogénea y elástica.
Del relleno:
Cocer al vapor el boniato con los clavos hasta que esté blandito (10 minutos en la olla rápida en la posición 2), dejar enfriar y pelar.
Triturar las almendras y las nueces (sin moler; es mejor dejar los trozos algo gruesos para que le den un toque crujiente especial).
Añadir en un bol el boniato pelado, las almendras, las nueces, la canela y el azúcar, y mezclar hasta conseguir una pasta homogénea.
Montaje de la empanada:
Dividir la masa en dos porciones y estirar con la ayuda de un rodillo.
Colocar la base en un molde forrado con papel de horno y rellenar con la mezcla.
Tapar con la otra mitad de la masa estirada y hornear a 180 ºC durante 30 minutos con calor arriba y abajo.
Al igual que se hace con los pestiños, pintar la masa con miel previamente calentada al baño maría para que tenga fluidez.
Notas:
1 «punta» equivale a 1 ml (1 cuchara de café o moka).
1 «cucharada» equivale a 15 ml (1 cuchara sopera).
1 «cucharadita» equivale a 5 ml (1 cuchara de postre).
Si os sobra relleno o queréis hacer más de la cuenta, se puede utilizar perfectamente para hacer unas empanadillas con obleas, también al horno como la empanada para evitar aceites y frituras. También se puede congelar y utilizar el relleno en cualquier momento.