En un bol apto para microondas (de vidrio, por ejemplo), separar las claras de las yemas. Podemos ayudarnos de un embudo de boca pequeña (ver vídeo).
Añadir una punta de sal, lo que ayudará a que el punto de nieve sea más consistente y duradero.
Añadir el azúcar.
Batir todo con varilla eléctrica durante 1 minuto, hasta que se forme una mezcla homogénea y blanquecina. También se puede hacer con varilla manual, aunque costará un poco más.
Introducir en el microondas durante 1 minuto a 800 W.
Sacar y volver a batir con la varilla durante 1 minuto.
Introducir de nuevo en el microondas durante 1 minuto a 800 W.
Sacar. La mezcla ya va cogiendo consistencia, pero volver a batir con la varilla durante 1 minuto.
Volver a introducir por tercera vez en el microondas durante 1 minuto a 800 W.
Sacar. La mezcla ya debe haber aumentado de volumen de manera apreciable y estar mucho más espesa. Volver a batir por cuarta y última vez durante 1 minuto. Aunque baje de volumen un poco, ya estará lista, pudiendo volcar el bol para comprobar que la mezcla no se cae, ni siquiera se mueve.