Dejamos en remojo los garbanzos durante la noche anterior (unas 12 horas bastarán) en agua tibia suficiente para que queden cubiertos y no se sequen.
En una olla a fuego medio, calentamos el aceite, agregamos los dientes de ajo y sofreímos hasta que estén dorados. Los sacamos y reservamos.
Agregamos la rebanada de pan y la doramos por ambos lados. La sacamos y reservamos.
Añadimos el pimentón dulce y lo tostamos ligeramente. Hacedlo a fuego suave porque se puede quemar fácilmente.
Seguidamente, volvemos a subir a fuego medio y agregamos las espinacas, los garbanzos escurridos y cubrimos con agua del remojo de los garbanzos.
Condimentamos con comino, sal y pimienta. Removemos.
Tapamos la olla y cocemos a fuego medio hasta que los garbanzos estén tiernos. En mi caso, utilizo olla rápida y 20 minutos de cocción en vitrocerámica desde que la válvula alcanza la posición deseada (la dos) hasta que apago la fuente de calor. Dejo que la válvula baje por sí sola (sin forzarla ni enfriarla aceleradamente) sin retirar la olla del fogón ya apagado, aprovechando así el calor residual de la vitrocerámica.
Mientras cuecen los garbanzos, vertemos en un mortero los dientes de ajo y la rebanada de pan y machacamos hasta conseguir una pasta. También se puede triturar con la batidora añadiendo un poco del agua de cocción de los garbanzos.
Agregamos el majado a los garbanzos ya cocidos y mezclamos bien. Una vez servido, se puede añadir huevo cocido y perejil picados.