Antes de empezar, si vamos a utilizar salmón y espinacas congelados, debemos sacarlos el día anterior y dejarlos descongelar poco a poco en la nevera (ver nota 4).
Si utilizamos espinacas congeladas, una vez descongeladas hay que escurrirlas todo lo posible ayudándonos con un colador de malla fina o directamente con las manos limpias. Si utilizamos espinacas frescas envasadas, obviad este paso, y si son frescas de huerta, habrá que lavarlas muy bien y escogerlas.
Introducir las espinacas en un recipiente amplio apto para microondas, por ejemplo, de vidrio. Tapar con una tapadera también de vidrio o con un plato, y cocinar en el microondas a máxima potencia durante 5 minutos. No importa si os quedan algo crudas. En posteriores pasos volveremos a cocinarlas un poco más.
Añadir toda la nata y curri al gusto, y mezclar bien.
Salpimentar bien el salmón por ambas caras (también por el lado de la piel) y colocarlo sobre las espinacas con la piel hacia arriba.
Tapar y cocinar en el microondas durante 5 minutos a 750 W (ver nota 5). Hay que ser cuidados con los tiempos y la potencia del microondas para no dejar seco el salmón. Con los aquí indicados, quedará bien hecho en el interior, pero muy jugoso al mismo tiempo.
Destapar con cuidado de no quemarnos con el vapor, dar la vuelta al salmón, volver a tapar y cocinar durante 4 minutos a 750 W (ver nota 6).
Destapar con mucho cuidado y servir (ver nota 7).