Papillote de salmón al curri en el microondas

Salmón al curri en el microondas
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Una nueva receta supersana, muy completa y sabrosísima: un riquísimo salmón en solo 14 minutos en el microondas. El salmón quedará bien hecho y muy jugoso al mismo tiempo, además de ligero y nada pesado. Con unas espinacas cocinadas también en el microondas y un aderezo de nata y curri, conseguiréis un plato completísimo en poco tiempo y con muy poco trabajo. ¡Probad este papillote de salmón al curri en el microondas! ¡Seguro que repetiréis!

Bienvenidos a Cocina Fetén. Hoy os traigo una receta de pescado muy completa y saludable. Además, es muy económica, y resulta muy fácil y rápida de preparar, porque utilizaremos el microondas. Se trata de salmón al curri con espinacas, una de las recetas que más me gusta elaborar en el microondas y que mejores resultados me ha dado. Y podemos completarla aún más con una sencilla guarnición de arroz con curri, de patatas…

¿Cómo hacer el salmón en el microondas?

Algunas de las dudas más habituales son cómo cocinar el salmón para que quede jugoso, el tiempo de cocción del salmón en papillote, etc. Lo cierto es que a muchas personas les cuesta encontrar el punto al salmón. A algunas les suele quedar poco hecho en el interior, lo que puede resultar un poco desagradable por la textura. A otras les suele quedar muy hecho, lo que hace que el salmón se reseque y no sea demasiado apetecible.

Aunque pueda parecer lo contrario, con el microondas vamos a obtener un salmón en su punto. Solo hay que conseguir el ajuste adecuado entre potencia del microondas y tiempo. Siguiendo las indicaciones que os doy en la receta, os quedará un salmón bien hecho por dentro, pero muy jugoso al mismo tiempo. Será como un salmón en papillote en el horno, pero mucho más rápido y fácil.

Hacer salmón al horno o salmón a la plancha es más «peligroso», porque cuesta mucho más controlar el punto de cocción y tenemos que estar permanentemente atentos para que no se pase. Además, se generan más olores, se mancha mucho más y se consume más energía. En el microondas no se generan casi olores, se mancha prácticamente nada y se tarda mucho menos, por lo que el consumo de energía es menor.

Asimismo, no vamos a utilizar nada de aceite, por lo que conseguiremos un salmón ligero y nada pesado, a diferencia de lo que suele ocurrir cuando lo hacemos a la plancha o en la sartén, donde siempre hay que añadir algo de aceite.

Podemos afirmar que la mejor forma de cocinar el salmón es en el microondas. Y con esta receta de papillote de salmón al curri en el microondas ya no tendréis más problemas con el tiempo de cocción del salmón.

Antes de ir con la receta, para hacernos la vida en la cocina más cómoda y fácil vamos a ver unos cuantos consejos relacionados con el pescado y el resto de ingredientes. Y si queréis más información sobre las propiedades y los enormes beneficios para la salud del salmón, no os perdáis lo que os cuento al final de la entrada.

Consejos para comprar salmón. Mejor fresco: más sano, más económico y sin esfuerzo.

Muchas personas rehúsan comprar pescado que no venga ya desescamado, sin tripas, sin espinas, sin piel…, porque les da reparo tocar el pescado, porque se mancha mucho en casa, porque da mucho trabajo, etc. Así que acaban recurriendo al pescado congelado, que también es sano, pero muchísimo más caro que el fresco de la pescadería (hasta 4 y 5 veces más).

En el caso del salmón, el supermercado también nos ofrece la opción de comprarlo refrigerado en bandejas, una alternativa intermedia entre el congelado y el fresco. Sin embargo, sigue siendo mucho más caro, duplicando cuanto menos el precio del salmón fresco de la pescadería.

Yo os recomiendo que no dudéis en ir a la pescadería, comprar salmón fresco y pedirle a vuestro pescadero que os lo desescame, os lo limpie y os lo corte como más os guste; lo hará sin ningún problema.

¿Se puede congelar el salmón fresco?

Es más, os recomiendo comprar el salmón fresco entero, porque es muchísimo más rentable que cualquier otra opción. Yo suelo aprovechar a comprarlo cuando está de oferta, en torno a 7 €/kg el salmón entero. Aunque sea grande (suelo pagar por él más de 35 €), el salmón fresco se puede congelar perfectamente. Así que, si seguís las recomendaciones que os daré a continuación, siempre tendréis en casa un trozo de salmón limpio y listo para preparar esta receta o cualquier otra a un precio espectacular. Tened en cuenta que si solo compráis unas rodajas en lugar del salmón entero, el precio puede subir a 12 €/kg. En cuanto a las rodajas de salmón envasado del supermercado, cuestan más de 15 €/kg, y los lomos de salmón también envasado del súper pasan de 20 €/kg.

¿Cómo congelar el salmón fresco?

Os cuento mi estrategia al completo para que no os perdáis nada y podáis reproducirla en vuestras casas. En primer lugar, le pido al pescadero que me lo prepare de la siguiente forma:

  • Desescamar y limpiar bien, retirando las espinas (si el pescadero lo hace bien, no quedará prácticamente ninguna espina).
  • Quitar cabeza y cola, y guardar todo aparte junto con las espinas (¡que no os lo tiren porque luego vamos a aprovecharlo!).
  • Preparar el salmón abriéndolo por la mitad desde la parte superior a la inferior. En cada mitad tendremos una cara con la carne del salmón vista y otra cara con la piel.
  • Dividir cada una de las mitades en cuatro porciones que sean aproximadamente del mismo peso.
Porción de salmón ya preparado para usar en la receta
Porción de salmón lista para usar en la receta.

Cuando llego a casa:

  • Paso los trozos por el chorro de agua fría para quitar posibles restos y escamas.
  • Los seco bien con papel de cocina.
  • Cada trozo por separado lo envuelvo en papel film y en una bolsa de congelación individual, que guardo en el congelador.

De esta manera, no hemos manchado nada, apenas hemos tocado el pescado y vamos a disfrutar de todas las ventajas nutricionales de un buen pescado fresco, y sin envases que generen residuos.

Otras opciones para comprar salmón.

Así que no lo dudéis y optad siempre por el salmón fresco de la pescadería aprovechando las ofertas. Y si no queréis gastar tanto dinero de golpe comprando un salmón entero o no tenéis espacio suficiente en el congelador, también podéis optar por comprar medio salmón. Para que el pescadero os respete el precio reducido del salmón entero, tendréis que llevaros la mitad de la cabeza, tanto si os quedáis con la mitad delantera del salmón como si es con la mitad trasera.

La mitad delantera suele tener más espinas que la trasera, por lo que, a pesar de que el pescadero lo limpie bien, os podéis encontrar alguna. Sin embargo, suele ser un poco más sabrosa, ya que la zona de la cococha y hasta la vejiga natatoria (es decir, la barriga del pez) suele ser de sabor más intenso y un poco más gelatinosa. Pero ninguna parte es mejor que otra nutricionalmente, así que es cuestión de gustos.

Finalmente, si queréis el salmón en rodajas para alguna otra receta, también podéis comprarlo por mitades y pedirle al pescadero que os lo haga en rodajas. Así podréis disfrutar también de todas sus ventajas. Si os lleváis la mitad trasera, la parte más cercana a la cola no se podrá hacer en rodajas; que os la abra por la mitad.

¿Cómo descongelar el salmón adecuadamente?

Si queremos utilizar un trozo del salmón que hemos congelado para esta u otra receta, debemos sacarlo del congelador el día anterior, quitarle la bolsa de congelación y, si es posible, el papel film. Si no podéis porque está muy pegado o se rompe el salmón, dejadlo, no pasará nada.

Lo colocamos dentro de un recipiente en la nevera hasta el día siguiente. De esta manera, se irá descongelando progresivamente y evitaremos que se deteriore o que su textura se modifique.

Lo ideal con el pescado es descongelarlo sobre una rejilla (con un recipiente debajo) para que no entre en contacto con el líquido que se genera durante la descongelación. Pero el salmón soltará muy poco, por lo que no pasa nada si lo dejamos en un recipiente normal, sin rejilla.

¿Cómo aprovechar el salmón al máximo?

Al principio os había comentado que, entre otras cosas, le pidáis al pescadero que os guarde aparte la cabeza, la cola y las espinas del salmón. En realidad, esto es algo opcional, pero, ya que nos van a cobrar también el peso de estas partes, lo ideal sería aprovecharlas.

Para ello, podéis hervirlas en agua durante unos 10 minutos y, tras colar el líquido, obtener un «fumet» o caldo de pescado, muy útil para otras elaboraciones, como un marmitako, una sopa de pescado o como caldo para elaborar un arroz.

¿Cómo cocinar espinacas en el microondas?

Vamos a ver también algunas recomendaciones sobre el resto de ingredientes de este papillote de salmón al curri en el microondas.

En cuanto a las espinacas, podemos utilizarlas como más nos gusten, frescas o congeladas. Personalmente, yo siempre opto por las ultracongeladas, porque no siempre hay espinacas frescas en la tienda, hay que lavarlas y escogerlas, y suelen salir más caras que las congeladas.

En cambio, las ultracongeladas siempre las tenemos disponibles en casa, listas para ser utilizadas y son muy baratas. Además, las tenemos en diferentes formatos (enteras, ya cortadas, en dados, etc.) y disfrutaremos de otros muchos beneficios, tal y como os cuento en la entrada Ensaladilla ultracongelada más rápida y saludable.

En cualquiera de los casos, lo mejor es cocinar las espinacas en el microondas en lugar de en agua hirviendo. De esta manera, conseguiremos mantener todos sus nutrientes intactos. Además, disfrutaremos de una textura y un sabor mucho más agradables (ver Ventajas del microondas y cómo calentar adecuadamente).

En la receta de hoy veremos cómo cocinar espinacas congeladas en el microondas. Es facilísimo, rápido y limpio.

¿Nata para cocinar o nata del 35% de materia grasa?

También vamos a utilizar nata líquida. En recetas de postres (como Flan de chocolate en 10 minutos en el microondas) siempre os he recomendado utilizar nata líquida para montar, la que tiene, al menos, un 35% de materia grasa. El motivo es que da más cuerpo, cremosidad y sabor a nuestros postres.

En la receta de hoy podemos optar por nata para cocinar, que solo tiene entre un 15 y un 18% de materia grasa. Sin embargo, yo os sigo recomendando comprar siempre nata del 35% porque también a nuestras salsas les da más sabor y cremosidad. Además, nos sirve para más elaboraciones y es solo unos céntimos más cara que la del 15-18%. Y si en algún momento queremos una nata más ligera, podemos diluir la del 35% añadiéndole un poco de leche. De esta manera, estamos supliendo a la del 15-18%.

Un consejo adicional: yo siempre compro envases de nata de 200 mililitros en lugar de los de 500. El ahorro al comprar un envase más grande es prácticamente cero y 500 mililitros suelen ser demasiados para una sola receta. De todas formas, si os sobra algo, sabed que se puede congelar la nata y utilizarla más adelante. Sin embargo, ya no se podrá montar, pero sí podremos usarla para cocinar recetas saladas como la del papillote de salmón al curri en el microondas de hoy.

¿Qué curri es mejor?

Finalmente, un pequeño comentario sobre el ingrediente que le da ese toque tan especial al plato: el curri. Se trata de una mezcla de especias (cúrcuma, cayena, clavo, pimienta, comino, etc.) que hace mucho más sabrosas nuestras recetas y que, además, es muy saludable. No hay un curri estándar, sino que cada marca es diferente al mezclar cada especia en diferentes proporciones. Yo he probado muchos y la verdad es que es difícil decantarse por alguno en concreto. Buscad el que más os guste y utilizad la cantidad que prefiráis.

También para intolerantes a la lactosa.

Este papillote de salmón al curri en el microondas también es válido para intolerantes a la lactosa. Para ello solo hay que sustituir la nata por nata sin lactosa o por una leche vegetal. También podemos eliminarla por completo y añadir el curri directamente a las espinacas sin más. En el microondas se hacen en su propio jugo y sin pérdida de líquido, por lo que quedarán jugosas igualmente.

Consejos sobre el recipiente a utilizar.

Como ya hemos visto en otras entradas (por ejemplo, en Arroz blanco en el microondas fácil y rápido), para hacer esta receta de papillote de salmón al curri en el microondas no necesitamos recipientes especiales tipo vaporera, lekué ni tupperware. Es suficiente con utilizar un recipiente de vidrio, y si es de tipo pyrex, mejor, ya que aguantará bien las altas temperaturas del vapor.

Además de ser apto para microondas (de vidrio o silicona), el recipiente debe ser lo más amplio posible y que se pueda tapar. Podemos usar, por ejemplo, una ensaladera de vidrio con un plato que encaje bien a modo de tapadera.

En la entrada Berenjenas rellenas en el microondas o Cómo asar pimientos rápida y fácilmente os muestro dos tipos de recipientes ideales para este tipo de recetas, nada caros y muy duraderos.

Y no olvidéis que podéis completar el plato con una guarnición de arroz con curri, de arroz blanco (ver Arroz blanco en el microondas fácil y rápido), patatas fritas o cocidas, etc.

¡Vamos ya a ver cómo hacer papillote de salmón al curri en el microondas!

Espero que os guste y que sigáis leyendo mis entradas nuevas y las ya publicadas. Recordad que podéis contactarme a través de los comentarios y suscribiros para recibir puntualmente las nuevas entradas. También podéis seguirme en las redes sociales (FacebookTwitter y YouTube).

Papillote de salmón al curri en el microondas

Salmón al curri en el microondas
Preparación6 minutos
Cocción10 minutos
Nº de raciones: 4
Coste por ración: 1,28 €
Autor: Rubén Durán

Ingredientes:

  • 600 gramos de salmón (ver nota 1)
  • 400 gramos de espinacas (ver nota 2)
  • 200 mililitros de nata para montar o para cocinar (ver nota 3)
  • Curri
  • Sal
  • Pimienta

Nota para intolerantes a la lactosa:

  • Sustituir la nata por nata sin lactosa o por una leche vegetal. También podemos eliminarla por completo y añadir el curri directamente a las espinacas sin más. En el microondas se hacen en su propio jugo y sin pérdida de líquido, por lo que quedarán jugosas igualmente.

Elaboración:

  • Antes de empezar, si vamos a utilizar salmón y espinacas congelados, debemos sacarlos el día anterior y dejarlos descongelar poco a poco en la nevera (ver nota 4).
  • Si utilizamos espinacas congeladas, una vez descongeladas hay que escurrirlas todo lo posible ayudándonos con un colador de malla fina o directamente con las manos limpias. Si utilizamos espinacas frescas envasadas, obviad este paso, y si son frescas de huerta, habrá que lavarlas muy bien y escogerlas.
  • Introducir las espinacas en un recipiente amplio apto para microondas, por ejemplo, de vidrio. Tapar con una tapadera también de vidrio o con un plato, y cocinar en el microondas a máxima potencia durante 5 minutos. No importa si os quedan algo crudas. En posteriores pasos volveremos a cocinarlas un poco más.
  • Añadir toda la nata y curri al gusto, y mezclar bien.
  • Salpimentar bien el salmón por ambas caras (también por el lado de la piel) y colocarlo sobre las espinacas con la piel hacia arriba.
  • Tapar y cocinar en el microondas durante 5 minutos a 750 W (ver nota 5). Hay que ser cuidados con los tiempos y la potencia del microondas para no dejar seco el salmón. Con los aquí indicados, quedará bien hecho en el interior, pero muy jugoso al mismo tiempo.
  • Destapar con cuidado de no quemarnos con el vapor, dar la vuelta al salmón, volver a tapar y cocinar durante 4 minutos a 750 W (ver nota 6).
  • Destapar con mucho cuidado y servir (ver nota 7).

Notas:

  1. El salmón debe estar desescamado, desespinado, limpio y abierto por la mitad desde la parte superior a la inferior. En cada mitad tendremos una cara con la carne del salmón vista y otra cara con la piel. Dividir cada una de las mitades en cuatro porciones que sean aproximadamente del mismo peso. Cocinar una o varias de estas porciones hasta un total de 600 gramos.
  2. Pueden ser frescas o ultracongeladas. Recomiendo estas últimas porque son mucho más cómodas, siempre las tenemos disponibles en casa, listas para ser utilizadas y son muy baratas. Además, son igual de saludables que las frescas.
  3. En recetas de postres, siempre he recomendado nata líquida para montar, es decir, la que tiene, al menos, un 35% de materia grasa, ya que da más cuerpo, cremosidad y sabor. En esta receta podemos optar por nata líquida para cocinar, que solo tiene entre un 15 y un 18% de materia grasa. Sin embargo, sigo recomendando comprar siempre nata del 35% porque también a las salsas les da más sabor y cremosidad, porque sirve para más elaboraciones y porque solo es unos céntimos más cara que la del 15-18%. Además, si en algún momento queremos una nata más ligera, la del 35% siempre se puede diluir añadiéndole un poco de leche, supliendo así a la del 15-18%.
  4. Para descongelar un alimento, hay que colocarlo dentro de un recipiente en la nevera hasta el día siguiente. De esta manera, se irá descongelando progresivamente y evitaremos que se deteriore o que su textura se modifique. Lo ideal con el pescado es descongelarlo sobre una rejilla (con un recipiente debajo) para que no entre en contacto con el líquido que se genera durante la descongelación. Pero el salmón soltará muy poco, por lo que no pasa nada si lo dejamos en un recipiente normal, sin rejilla. Recordad que, una vez descongelado un alimento, no se puede volver a congelar a menos que se cocine.
  5. Si nuestro microondas no tiene esa potencia o no sabemos seleccionarla, ver la entrada Lo imprescindible para cocinar: el microondas.
  6. Si todavía veis algo crudo el salmón, podéis añadir más tiempo hasta que quede a vuestro gusto, pero hacedlo de minuto en minuto, parando y observando cómo está antes de añadir otro minuto al microondas.
  7. Esta plato puede ser aún más completo con una guarnición de arroz (ver Arroz blanco en el microondas fácil y rápido), patatas fritas o cocidas, etc.

Salmón: fuente de vida.

El salmón es un pescado azul y, como tal, es un alimento muy saludable y rico en nutrientes. 100 gramos de salmón contienen ¡70 gramos de agua! El resto son proteínas (18 gramos) y lípidos o grasas (12 gramos), lo que supone solo 182 kilocalorías. Además, la gran mayoría de las grasas que contiene son altamente beneficiosas: ácidos grasos monoinsaturados e insaturados y ácidos grasos omega-3. De hecho, el salmón es uno de los alimentos con mayor contenido en omega-3, beneficioso para el corazón y la prevención de enfermedades cardiovasculares por sus propiedades antinflamatorias.

También destaca por su aporte de minerales y vitaminas. 100 gramos de salmón contienen casi la mitad de la cantidad diaria recomendada de fósforo y selenio. Todas nuestras células necesitan fósforo para poder realizar correctamente sus funciones, además de ser parte estructural de los huesos. El selenio es vital para el correcto funcionamiento del sistema inmunológico y de la glándula tiroides.

En cuanto a vitaminas, 100 gramos de salmón cubren el 100% de las necesidades diarias de vitamina B12 y el 50% de las de vitaminas B6 y D. La B12 es esencial para el sistema nervioso, la formación de glóbulos rojos y un crecimiento adecuado. La B6 es esencial para utilizar la energía de los alimentos, la producción de glóbulos rojos y el funcionamiento adecuado de los nervios. Por su parte, la vitamina D es esencial para fijar el calcio en los huesos y para el correcto funcionamiento de músculos y nervios. Además, ya hemos visto durante la pandemia del COVID que es importante para que el sistema inmunitario pueda combatir virus y bacterias. Hay que tener en cuenta que muy pocos alimentos contienen vitamina D de forma natural, siendo el salmón una de las mejores fuentes.

Si queréis una buena ración de vitaminas y omega-3, no dudéis en probar este papillote de salmón al curri en el microondas, tan fácil, rápido y delicioso que se convertirá vuestra receta de pescado saludable más socorrida.

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