Cómo fregar ahorrando tiempo y dinero

Kit esencial para fregar
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Bienvenidos a Cocina Fetén. Cocinar y hacer nuevas recetas puede ser muy divertido y gratificante, pero también tiene una parte fea y aburrida: fregar lo que hemos ensuciado. Como no nos podemos librar de ello, hoy quiero compartir con vosotros algunos trucos que he ido aprendiendo sobre cómo fregar los «cacharros» ahorrando tiempo, esfuerzo y dinero. Algunos son muy obvios y lógicos, pero suele pasar que hasta que alguien no nos los dice, no nos damos cuenta de ellos. Todos son muy fáciles de aplicar, así que espero que os sean de utilidad…

El kit de limpieza imprescindible.

Tengamos o no lavavajillas, debemos tener siempre un kit para fregar a mano, ya que no todos los cacharros son aptos para el lavavajillas o a veces necesitamos un utensilio y no podemos esperar a tener el lavavajillas lleno y que termine de lavar.

  • Esponja y estropajo: siempre es imprescindible un estropajo no abrasivo para eliminar la suciedad más adherida. Lo más cómodo es usar esponjas con el estropajo incorporado en una de sus caras. Y si tiene «agarrafácil», mejor que mejor.
  • Bayeta: debe ser muy absorbente para quitar los excesos de líquido de las superficies. Pero si esta tiene incrustaciones, quizás debamos utilizar primero la esponja y después pasar la bayeta.
  • Detergente neutro para la vajilla: hay de muchos tipos y marcas. Utilizad el que más os guste, porque no es mejor el que más espuma hace. Hoy día se hacen muchos detergentes que eliminan perfectamente la grasa sin necesidad de hacer tanta espuma. Y si lo compráis concentrado, podéis diluirlo con un poco de agua para que os dure mucho más sin perder eficacia.
  • Guantes de goma: son esenciales para fregar, ya que protegen la piel de las múltiples agresiones a las que la sometemos con detergentes y agua fría o caliente. También deberíamos usarlos para evitar quemaduras al coger recipientes muy calientes o que desprenden mucho vapor, por ejemplo, cuando cocinamos en el microondas o volcamos una tortilla, acciones que solemos hacer con las manos desnudas.
  • Cepillo de limpieza: este útil es menos frecuente en las cocinas, aunque podemos encontrarlo en cualquier bazar a precio de risa y debería ser un elemento fundamental. De hecho, al fregar deberíamos empezar siempre con un cepillo con el fin de eliminar la suciedad más grosera. Luego vamos a ver por qué.
Cepillo de limpieza para fregar ahorrando tiempo y dinero
Cepillo de limpieza, el primer paso a la hora de fregar eficazmente.
  • Desinfectante: una vez que hemos terminado de fregar, deberíamos desinfectar todos los utensilios (esponja, bayeta…) y superficies de la cocina en las que hemos trabajado, sobre todo si hemos manipulado carne o pescado. Realmente se hace poco, pero es imprescindible para evitar intoxicaciones.

Cómo fregar eficazmente.

Como todo en la vida, a la hora de fregar debemos seguir un orden lógico si queremos ser eficaces y ahorrar tiempo y dinero.

Una vez que hemos retirado de los platos las sobras en la basura orgánica, colocamos todos los cacharros a un lado del fregadero (no dentro de él, porque nos va a dificultar la tarea) más o menos ordenados por tipos (todos los platos apilados, todos los cubiertos juntos, etc.).

Con los guantes puestos, el primer paso del fregado debe ser utilizar el cepillo para eliminar la suciedad más grosera bajo el grifo. Con un pequeño chorro de agua fría es suficiente. Si hacemos esta primera acción con todos los cacharros antes de pasar a usar la esponja/estropajo, los dejaremos casi limpios, por lo que en el siguiente paso ahorraremos esfuerzo, necesitaremos menos detergente y la esponja permanecerá limpia por más tiempo y durará más.

Si no hiciéramos una limpieza previa con el cepillo, toda la suciedad iría a parar a la esponja, llenándola de grasa y restos de alimentos que luego se degradan y hacen que la esponja huela fatal y sea un foco de infección por la proliferación de bacterias. El cepillo es muchísimo más higiénico y fácil de limpiar, por ejemplo, con un poco de agua y la espuma que siempre nos sobra en la esponja al acabar de fregar. También podemos introducirlo en el lavavajillas justo antes de ponerlo en marcha. De esta forma, saldrá limpio y desinfectado.

Continuando con el fregado, la siguiente etapa sería enjabonar y frotar con la esponja todos los cacharros. No debemos olvidar hacerlo con el grifo cerrado.

Finalmente, acabaríamos enjuagando todos los cacharros bajo un pequeño chorro de agua. Es suficiente con agua fría, pero si tenemos mucha grasa o queremos que se sequen rápidamente, el agua caliente será mejor.

Siguiendo estas tres etapas y aplicando cada etapa a todos los cacharros antes de pasar a la siguiente conseguiremos una limpieza mucho mas eficaz y ahorraremos tiempo, detergente y mucha agua.

Para acabar, debemos enjuagar la esponja y aplicar desinfectante tanto a esta como a la bayeta.

Ahorrar usando botes dosificadores.

Igual que usamos dosificadores para el jabón líquido de manos, podemos ahorrar mucho detergente usando un dosificador en la cocina. Y no hace falta que os compréis uno específico; aprovechad el primero que se os acabe en el baño, enjuagadlo un poco y rellenadlo con el lavavajillas.

De esta forma, cada vez que necesitéis detergente en la esponja, podréis controlar muy fácilmente la cantidad necesaria. Además, si usáis detergente concentrado, como os decía antes podéis diluirlo con un poco de agua. Así que rellenad el dosificador con 3/4 de detergente y completad con agua, volteando varias veces para que se mezclen sin hacer espuma.

También podéis utilizar otro dosificador para el desinfectante. Y ya puestos, añadid otro con jabón de manos para lavaros después de fregar o cada vez que lo necesitéis sin necesidad de ir hasta un lavabo.

¡Por cierto!, dos trucos rápidos para el baño. El primero: utilizad dosificadores también para vuestros geles de baño y champús. Podéis aprovechar dosificadores de gran capacidad que a veces traen este tipo de productos y rellenarlos con nuevo gel o champú. O podéis comprarlos en cualquier bazar. De esta forma, podréis controlar más fácilmente la cantidad que queráis usar cada vez.

El segundo: dejad de comprar jabón con dosificador para el lavabo cada vez que se os termina. Nos lo venden a un precio muy superior sin ningún motivo. A partir de ahora, conservad siempre el mismo dosificador y rellenadlo con vuestro de gel de baño habitual o con un gel de baño normal y corriente, el que prefiráis. Os aseguro que os saldrá mucho más barato.

En próximas entradas os daré nuevos consejos para lograr un ahorro enorme al utilizar el lavavajillas.

Espero que os sean de utilidad y que sigáis leyendo mis entradas nuevas y las ya publicadas. Recordad que podéis contactarme a través de los comentarios y suscribiros para recibir puntualmente las nuevas entradas. También podéis seguirme en las redes sociales (Facebook, Twitter y YouTube).

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4 comentarios en “Cómo fregar ahorrando tiempo y dinero”

  1. Óleeeee…así lo hago yo, pero tengo un cate porque no utilizo guantes y debería, ya que tengo un dosificador con el limpiador y otro con lejía y a todo le meto la lejía, porque odio un vaso o los platos oliendo mal. Te puedo asegurar que me salen súper limpios y desinfectados, pero mis manos se estropean mucho. Así que tengo que usarlos. Gracias por tus consejos Rubén-

    1. Nada de cate, Mila, sobresaliente seguro 😀
      Cuida las manos, que son muy valiosas y luego es un engorro cuando nos salen eccemas u otro tipo de problemas y tenemos que estar con cremas, curas, guantes dentro de otros guantes, etc. Es un rollo, lo sé, pero nos evitan muchos problemas.
      No sé si usas lavavajillas, pero en breve subiré un truco genial para ahorrar un montón. Al menos cuando yo lo descubrí así me lo pareció y de verdad se ahorra.
      ¡Muchas gracias por tus comentarios, Mila! Un saludo.

  2. Saco un aprobado!
    Hago todo eso y terminó lavando frigo y fregadero.
    Desinfecto mesas y encimeras.
    También tengo un dosificador de gel en el fregadero para lavarme las manos frecuentemente.

    1. ¡Muy bien, Pepi! Aprobado, no, sobresaliente 🙂
      Todo lo que se haga para evitar infecciones alimentarias es estupendo. Y si además ponemos en práctica estos sencillos consejos, nos hacemos más fácil la vida en la cocina y ahorramos tiempo y dinero.

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