¿El tomate perfecto?: mejor en lata que fresco

Tomate natural en lata mejor que fresco
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Hoy voy a hablaros del tomate natural, de las diferentes variantes que podemos encontrar en el supermercado, y de cuál es la más adecuada para nuestras elaboraciones. ¿Es mejor el tomate fresco que el tomate natural en lata? Ya os adelanto que no.

Una entrada aún más interesante después de tantas semanas de confinamiento, que, entre otras cosas, nos han hecho ser mucho más prudentes a la hora de llenar nuestra despensa.


Demasiadas variedades de tomate. ¿Cuál escoger?

Dentro de la zona de frutas y verduras frescas podemos encontrar muchos tipos de tomates: pera, en rama, cherry, raf, etc. La variedad es inmensa, aunque, como todos hemos podido comprobar desde hace ya años, el sabor es cada vez peor o directamente inexistente.

Por otro lado, en la zona de conservas podemos encontrar tomate natural en lata en diferentes formatos: enteros pelados, troceados, triturados, concentrados, etc.

Tener tantas opciones a veces nos puede confundir y llevar a escoger con rapidez sin tener en cuenta cuál es nuestra necesidad real. Antes de tomar una decisión precipitada, tenemos que pararnos a pensar para qué necesitamos el tomate. Después, debemos seleccionar el tipo más adecuado a nuestras necesidades.


Primer criterio: tomate de temporada.

En primer lugar, debemos considerar la temporalidad del tomate, que va de julio a septiembre. Hoy día nos hemos olvidado de esta variable, porque la industria ha creado variedades que se desarrollan en cualquier estación, ofreciéndonos tomates frescos en el supermercado durante todo el año.

Es por ello que la mayor parte no tiene el sabor intenso de un tomate de temporada o de huerta tradicional (en la que se respeta la temporalidad de los cultivos). Pero también porque las empresas productoras maximizan la rentabilidad económica. Desarrollar variedades uniformes en tamaño o color y resistentes a plagas prima sobre el sabor.

Los tomates naturales en lata son de temporada recolectados en su punto óptimo de maduración. Por ello, dan mejor sabor y aroma a nuestros platos que la mayoría de los tomates frescos del supermercado.

Además, se conservan muy bien durante mucho tiempo, lo que permite disponer de tomate de temporada durante todo el año. Y esto se consigue sin ningún tipo de conservante artificial, como veremos más adelante.

Por tanto, el tomate natural en lata puede ser la opción más adecuada para disponer de tomate de temporada durante la mayor parte del año.


Segundo criterio: ¿qué formato de tomate necesitamos realmente?

En segundo lugar, tenemos que pensar qué tipo de tomate requiere el plato que vamos a elaborar. Si ese plato necesita el tomate entero (por ejemplo, para unos tomates gratinados), está claro que recurriremos a tomate fresco.

Sin embargo, la mayor parte de las elaboraciones (como una salsa de tomate o un guiso) solo necesitan tomate troceado, triturado o pelado. En todos estos casos, el tomate natural en lata nos permite disponer de tomate de temporada listo para usar directamente, ya que se presenta en cualquiera de los formatos que podamos necesitar.

Pero, además, el tomate natural en lata cuenta con muchas otras ventajas frente al tomate natural fresco. Vamos a verlas.


Tomate natural en lata: más ventajas que el fresco.

Ventaja 1: ahorro de trabajo.

El tomate fresco es más polivalente, ya que se adapta a todas las recetas, tanto si lo necesitamos entero como troceado o triturado. Sin embargo, requiere siempre cierta preparación: lavar, pelar, cortar, triturar, limpiar los utensilios utilizados…

En cambio, el tomate en lata es mucho más cómodo y nos ahorra trabajo en la cocina: en el formato adecuado está ya listo para ser usado directamente sin más que abrir la lata y sin manchar ningún utensilio.


Ventaja 2: accesible y de calidad durante todo el año.

Siempre que sea de temporada y de la huerta, el tomate fresco es la opción ideal. Sin embargo, esto no es posible durante todo el año. Además, no todos podemos acceder a esta opción.

En cambio, el tomate natural en lata ofrece siempre una buena calidad durante todo el año.


Ventaja 3: conservación y disponibilidad.

El tomate en lata se conserva durante mucho más tiempo, por lo que podemos adquirir mayores cantidades y nos ahorramos viajes al supermercado.

Además, nunca tendremos pérdidas y todo lo que compremos lo utilizaremos. ¿Cuántos tomates frescos se habrán estropeado sin usar en nuestras neveras…?

Esto también nos permite disponer de tomate siempre que lo necesitemos, sin correr el riesgo de quedarnos sin él en el momento más inoportuno.


Ventaja 4: comodidad.

El tomate natural en lata es más cómodo, porque podemos comprarlo, transportarlo y almacenarlo sin riesgo de que se estropee por golpes o aplastamientos.

Por otro lado, es mucho más fácil y eficiente almacenar latas de tomate que tomates frescos, además de que no tenemos el espacio tan limitado al no tener que conservarlo en el frigorífico.


Ventaja 5: congelación y racionamiento.

El tomate natural de lata se puede conservar en el congelador mucho mejor y más fácilmente. Por ejemplo, se puede racionar y congelar en táper según nuestras necesidades.

También se puede congelar en cubiteras y guardar después los cubitos en bolsas de congelación para usarlos cómodamente cuando los necesitemos. Esto también nos permite disponer de tomate siempre que lo necesitemos.


Ventaja 6: precio.

El precio del tomate natural en lata es muy inferior al del tomate fresco, ya que se cultivan en su temporada sin añadir sobrecostes de producción y selección.

Podemos encontrar tomate natural en lata de categoría extra (después veremos qué es esto) desde 0,95 € por kilogramo.


Ventaja 7: sabor.

Salvando las distancias frente al fresco de temporada o de huerta, el sabor del tomate natural en lata es mucho mejor que el de la gran mayoría de los tomates frescos del supermercado.

Además, siempre tienen el mismo buen sabor, no encontrándonos con sorpresas desagradables, como puede ocurrir con ese tomate fresco tan caro que acabamos de comprar y terminamos tirando porque sabe fatal.


Ventaja 8: mayor aprovechamiento.

Del tomate natural en lata se aprovecha todo, pues carece de piel y de pepitas, y hasta el agua que contiene (no añadida, sino del propio tomate) se puede aprovechar.

En cambio, del tomate fresco tenemos que tirar siempre algo. A muchas personas la piel les parece muy dura y acaban pelándolo, perdiendo también gran parte de pulpa y de su agua. Igualmente, hay mucha gente a la que no le gusta encontrarse las pepitas en la salsa de tomate. En definitiva, las elaboraciones se complican y el trabajo se multiplica al usar tomate fresco.

Está claro que el tomate natural en lata es la opción ideal frente al tomate fresco: mejor sabor, más cómodo de comprar, almacenar y utilizar, siempre disponible y mucho más barato. Y es igual de sano, tal y como veremos después.


¿Qué tomate en lata escoger?: atención a los ingredientes.

En la zona de conservas del supermercado, podemos encontrar muchas versiones de tomate natural en lata, lo que nos puede hacer dudar a la hora de escoger el más adecuado. Las variantes más habituales son: tomate entero pelado, tomate troceado,tomate triturado y tomate concentrado.

¿Que podemos diferenciar entre ellas? Evidentemente, la presentación, es decir, cómo nos encontramos los tomates cuando abrimos la lata. Sin embargo, debemos mirar más allá, ya que es entre sus ingredientes donde encontramos la diferencia más importante.

El único aditivo que necesita el tomate natural en lata es ácido cítrico, o sea, zumo de limón, un conservante natural que no presenta ningún tipo de problema nutricionalmente hablando. También puede llevar sal añadida, pero en cantidades muy pequeñas y tampoco supone mayor problema porque se puede añadir menos sal a la elaboración en la que estemos usando el tomate.


Aditivos a evitar.

Aparte del ácido cítrico y la sal, el tomate entero pelado y el tomate troceado suelen tener un ingrediente añadido artificial, el cloruro cálcico, que se utiliza como endurecedor, pues permite que el tomate mantenga su forma, evitando que se deforme y parezca machacado. Dado que este aditivo no aporta nada a nuestra alimentación, descartamos directamente estos dos formatos.

En el caso del tomate triturado, que no contiene cloruro cálcico, existen las versiones normal y extra. La diferencia entre ellas está en su composición: el tomate triturado clase extra contiene un 99% de tomate, siendo el resto ácido cítrico y, posiblemente, sal; en cambio, la versión no extra o normal suele contener otros añadidos, como puede ser la fructosa, un azúcar que no aporta nada y que deberíamos evitar.

Finalmente, tenemos el tomate concentrado, que también es triturado y en el que también nos encontramos las versiones normal o extra. La diferencia entre un tomate triturado y un tomate concentrado es la cantidad de agua que contienen, aunque no es agua añadida, sino del propio tomate, por lo que básicamente son lo mismo.

Pues bien, dentro de los tomates triturados y concentrados, escojo siempre la clase extra, evitando así ingredientes añadidos indeseados y que no aportan nada a nuestra alimentación. De esta manera, estamos utilizando un tomate natural tan sano como el fresco.


Las dos mejores opciones cara a cara: tomate triturado frente a tomate concentrado.

Una vez acotadas las dos opciones más idóneas, veamos las ventajas de cada formato.


Tomate triturado extra:

  • es más polivalente, adaptándose a todo tipo de elaboraciones, siendo ideal para elaborar salsas, gazpacho o salmorejo, ya que necesitan un mayor volumen.
  • Su precio es inferior al concentrado, ya que este añade etapas en su proceso de producción. Esto, a la larga, se nota.

Tomate concentrado extra:

  • aunque el tomate triturado extra es más polivalente, ya que viene con un volumen mayor, la única diferencia es la proporción de agua que contienen. Por ello, si queremos elaborar, por ejemplo, una salsa, un gazpacho o un salmorejo, lo único que tendríamos que hacer es añadir agua al tomate concentrado.
  • Las latas son más pequeñas, por lo que ocuparán menos espacio en nuestra despensa.
  • Podemos congelar el tomate en volúmenes menores. Por ejemplo, podemos racionarlo en cubiteras y, una vez congelados, guardar los cubitos en bolsas de congelación, disponiendo así de tomate concentrado siempre que lo necesitemos. En el caso del tomate triturado, al estar más diluido, necesitaríamos usar muchos más cubitos para nuestras elaboraciones y ya no sería una opción tan práctica, por lo que hay que congelarlo en raciones mayores y que ocupan más espacio.

A continuación os muestro el tipo de tomate concentrado que más me gusta de entre todos los que he probado, por calidad y por precio:

Tomate concentrado clase extra.

Enlace a Amazon: https://amzn.to/3rw9ovW


Mi elección: tomate triturado clase extra.

Entre las dos versiones, yo prefiero el tomate triturado clase extra frente al concentrado: tenemos un mismo producto, pero a un precio inferior.

Aunque para almacenarlo en nuestra despensa o en el congelador necesitaremos más espacio, esta desventaja no es tan relevante: podemos concentrar fácilmente el tomate triturado sin más que utilizar un colador de malla fina e incorporar a nuestra elaboración solo la pulpa. Posteriormente, podemos ir añadiendo parte del líquido filtrado hasta conseguir el grado de concentración o fluidez que deseemos para nuestra elaboración.

En cualquier caso, no debemos tirar nunca el líquido filtrado: no es agua añadida, sino del propio tomate, por lo que se puede guardar en un táper en la nevera o en el congelador y aprovecharlo para otras elaboraciones, sustituyendo al agua de cocción de un arroz o de unas legumbres, por ejemplo.


En conclusión…

Para mí, no hay dudas: por sabor, calidad, precio, disponibilidad y facilidad de compra, manejo, almacenamiento y uso, el tomate natural triturado o concentrado, ambos de clase extra, constituyen una opción mucho más ventajosa que el tomate natural fresco, siendo el triturado la opción fetén para mi cocina; salvo para una ensalada de temporada, ya no utilizo nunca tomates frescos, como podéis comprobar en la mayoría de mis recetas (por ejemplo, Potaje de garbanzos con chorizo y uvas pasas o Potaje vegano de judías blancas).

Espero que os haya parecido interesante y que os sea de utilidad. Enviad vuestras aportaciones y opiniones en forma de comentarios para que todos aprendamos y sumemos conocimientos que puedan mejorar nuestro día a día.


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4 comentarios en “¿El tomate perfecto?: mejor en lata que fresco”

  1. 5 stars
    Estoy contigo,Rubén.Yo siempre habia pensado eso,aunque tenia mis dudas por el aquel del uso de los tomates frescos,que todos los cocineros elogian.

    1. 5 stars
      ¡Hola, Kurro!
      Ciertamente, un tomate fresco es lo mejor a priori, sobre todo si se va a usar directamente sin cocinarlo y el tomate es bueno y tiene ese sabor tan delicioso que hoy día es tan difícil de encontrar en el supermercado.
      Pero cuando se va a usar para cocinar, el tomate fresco no aporta ninguna ventaja frente al tomate enlatado. Al contrario, el tomate enlatado tiene un montón de ventajas, como hemos visto en el artículo. Eso sí, hay que buscarlo sin aditivos, lo más natural posible.
      Te aseguro que la mayoría de los cocineros que elogian el tomate fresco usan luego tomate enlatado en su día a día en las cocinas.
      ¡Muchas gracias por tu comentario! Espero que te guste el blog y te animes a seguir escribiéndome. Un saludo.

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